Casa de las Tres Esquinas

Así se veía la casa en 1986, durante la visita de Juan Pablo II. 33 años después, su deterioro es notable.Foto:

Restaurar la Casa de la Esquina de los Tres Puentes, en la calle 22 con carrera séptima, le ha costado a Carlos Carvajal su codo derecho, más de 3.000 millones de pesos y cinco años de trámites. ¿En qué va el proyecto? En un reforzamiento interno. ¿Qué falta? Un par de licencias y, para ser sinceros, casi todo el proyecto. 

Así lo relata Carvajal mirando, desde una esquina del centro de Bogotá, esa casa que lo enloquece. Recuperar lo que fue el estudio de Manuel H., el famoso fotógrafo del Bogotazo y de las corridas de toros de la Santamaría no ha sido nada fácil.PUBLICIDAD

“En esta ciudad es tan costoso y difícil restaurar un inmueble que es preferible dejarlo caer”, deja escapar un amigo suyo, quien lo espera para tomar un café.

«Compré la casa y me di a la tarea titánica de restaurarla. Me tomó dos años y medio lograr la licencia de patrimonio. Ahora, me falta una licencia para fachada y otra para construcción«, agrega Carvajal quien, cuando no está al tanto del proyecto, se desempeña como presidente de la Federación Nacional de Pirotécnicos.

Esta enorme casa, reconocida como Bien de Interés Cultural (BIC) del distrito por decreto en 2001, está en un estado lamentable. El primer piso, apenas rescatado por una farmacia y una hamburguesería, está grafiteado, orinado y pelado. 

El interior, según el relato de su nuevo propietario, era un desastre: había humedad y debilidad estructural. De hecho, él mismo fue víctima del abandono: cuando supervisaba el trabajo de carpintería desde las escaleras de madera, hace unos años, pisó una tabla que se partió y cayó al abismo. Quedó colgando de un brazo y su codo se llevó todo el impacto. 

Aunque hoy no puede doblar su brazo derecho, no se le quitan las ganas de trabajar en esta recuperación. «En mi familia tenemos una sensibilidad especial por la historia. Ya recuperamos el edificio del Gun Club y una casa cerca al Palacio de Nariño», explica. 

Su nuevo dolor de cabeza es este lugar, que recoge parte de la historia de la ciudad. 

Edificio patrimonio

Esta era la entrada al estudio de Manuel H.. Hoy, un pequeño aviso indica dónde encontrar el nuevo archivo. F

Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

Edificio patrimonio

La casa está en un proceso de reforzamiento interno mientras espera otras licencias.F

Edificio patrimonio
Edificio patrimonio

Esta era la entrada al estudio de Manuel H.. Hoy, un pequeño aviso indica dónde encontrar el nuevo archivo. F

Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

Edificio patrimonio

La casa está en un proceso de reforzamiento interno mientras espera otras licencias.Foto:

Rodrigo Sepúlveda ¿Por qué es tan importante?

La Casa de la Esquina de los Tres Puentes tiene registros en archivos desde el siglo XIX. En esa época, perteneció a José Antonio Galeano, quien la arrendó a familias y pequeños comerciantes. Después, pasó a manos de pudientes familias, empresas, corporaciones e inmobiliarias. Hasta ahí, parece una casa como cualquier otra. Pero, en el siglo XX fue lugar de trabajo de Saúl Orduz, fotógrafo creador de las primeras imágenes aéreas de Bogotá. Luego pasó a ser laboratorio de Manuel Humberto Rodríguez, más conocido como Manuel H., el fotógrafo del Bogotazo y de los toreros de la Santamaría. 

«En 1952, un hombre le cedió a mi papá el segundo piso para que montara su estudio. Allí reveló su trabajo, montó una galería y organizó su propio museo de la cámara, con unos 220 equipos de colección», cuenta Margarita Rodríguez, hija de Manuel H. y una de las herederas de un enorme archivo con más de 700.000 negativos y 30.000 fotografías que, hasta hace poco, estaban guardadas en esa casa. 

En esas imágenes no solo está el Bogotazo de 1948, sino las famosas corridas de toros de la Santamaría y el registro de la vida cotidiana de Bogotá de mediados del siglo XX. Su obra es reconocida a nivel nacional. 

Sin embargo, los problemas comenzaron en 2009, después de la muerte del fotógrafo. 

«Mientras estuvimos en esa casa, el dueño nunca invirtió en reparaciones. Entró una fuerte humedad, el techo de la parte de atrás se hundió y, luego, se deterioró el resto de la casa. Tuvimos que salir en 2014 y tratar de conservar el archivo en otra parte«, cuenta Margarita.

Archivo Manuel H.

Sus hijos y nietos son quienes protegen hoy el archivo desde otro local en el centro de Bogotá. Manuel Rodríguez (en la foto), su nieto, muestra orgulloso el archivo que está abierto al público.F

Claudia Rubio / EL TIEMPO

Archivo Manuel H.

Manuel H. nació en 1920 y registró fotográficamente diversos temas de la vida en Bogotá. F

Abel Cárdenas / El Tiempo

Estudio Manuel H.

Así lucía la entrada al estudio del fotógrafo en la Casa de la Esquina de los Tres Puentes.F

Fernando Ariza / EL TIEMPO

Archivo Manuel H.

En el segundo piso, Manuel H. conservaba copias en gran formato de sus fotografías de grandes personajes: toreros, políticos y artistas pasaron por su lente. F

Archivo EL TIEMPO

Archivo Manuel H.

«Ese estudio era su alma. Él cuidaba cada fotografía como si fuera un hijo», cuenta su hija Margarita. F

Margarita también es fotógrafa y heredó el archivo de su padre. En varios folios, organiza los negativos y fotografías. Todo está cuidadosamente marcado en orden cronológico y etiquetado en temas.Foto:

Antes de 2009, comenzó el deterioro de la casa. No valieron llamados ni difusión pública para recuperar el espacio en el que se preservaba la memoria fotográfica de la ciudad. F

Las paredes se llenaron de humedad y el techo comenzó a ceder. Estaban en riesgo los equipos y el archivo. F

En sus últimos años, Manuel H. se dedicó a la protección de su archivo y a la fotografía de estudio. Falleció en 2009 en Bogotá. F

Sus hijos y nietos son quienes protegen hoy el archivo desde otro local en el centro de Bogotá. Manuel Rodríguez (en la foto), su nieto, muestra orgulloso el archivo que está abierto al público.F

Del legendario estudio y archivo de Manuel H, apenas quedó un papel pegado a la puerta en el que la familia Rodríguez explica a los interesados dónde consultar el archivo. El nuevo local tiene mucho menos espacio y no tiene el mismo valor sentimental que el anterior, donde Manuel H. vio crecer su trabajo. Sin embargo, su familia se esfuerza por conservar el legado con el proyecto ‘Manuel H Vive’. 

Después del fin del estudio, la casa siguió consumiéndose en el moho. Habitantes de calle la tomaron como escampadero y vendedores de droga aprovecharon esa esquina para hacer sus negocios. 

No valió ni el decreto que la convirtió en BIC por «representar en alguna medida y de modo tangible o visible una o más épocas de la historia de la ciudad o una o más etapas de la arquitectura y/o urbanismo en el país», para que algo cambiara.Secar la humedad, levantar el polvo

Solo hasta 2015, Carvajal compró el inmueble y se propuso recuperarlo. Pero el avance ha sido poco y costoso: tan solo el predial le cuesta unos 40 millones al año y la cuota del banco para el pago de la casa y otros gastos, otros 60 millones mensuales. 

«En el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural me dieron una primera licencia, sin la cual no podía comenzar ningún tipo de intervención. Pero me falta actualizar el alinderamiento, proceso en el que llevo más de año y medio y lograr otras dos licencias. Esto no avanza muy rápido«, reconoce Carvajal, quien sueña convertir el lugar en una galería gastronómica. Pero reconoce que no está entre sus planes destinar un espacio para conservar la memoria de Manuel H. 


Considera que la hoja de ruta no es clara y le ha costado entenderse con las entidades involucradas en este tipo de procesos. En las inmobiliarias, además, tampoco hay interés ni conocimiento en intervenciones en patrimonio. 

Carvajal suspira y hace una salvedad: «El entorno cambiaría en este sector del centro si la casa estuviera en mejores condiciones: habría más limpieza y menos delincuencia. Además, la gente tendría algo más de interés en nuestra historia. No es solo el edificio, es lo que significa y transmite«, apunta.

Estudio Manuel H.

Y así es como proyecta Carvajal el resultado de la intervención. La casa funcionará como un centro gastronómico. F

Cortesía Carlos Carvajal

Estudio Manuel H.

Así luce actualmente la fachada de la casa. El primer piso está cubierto de graffitis. F

Estudio Manuel H.

Al interior, bajo la gestión de Carlos Carvajal, ya se han adelantado algunos arreglos. Foto:

Cortesía Carlos Carvajal

Estudio Manuel H.

Y así es como proyecta Carvajal el resultado de la intervención. La casa funcionará como un centro gastronómico. F

Estudio Manuel H.

Así luce actualmente la fachada de la casa. El primer piso está cubierto de graffitis. Foto:

Cortesía Carlos Carvajal 13 Patrimonio abandonado en Bogotá

La capital tiene 6.992 inmuebles de interés cultural. Pero, cerca del 5 % se encuentra en abandono total y otro porcentaje más, en deterioro. 

La cifra no es para menos si se entiende que detrás de esas paredes reside la memoria de la ciudad. 

Según Mauricio Uribe, director del Instituto Distrital de Patrimonio, algunos han podido recuperarse con inversión, en su mayoría de privados, bajo la guía del instituto. 

Si bien el IDPC y la Secretaría de Cultura realizan entre sus funciones visitas de verificación a inmuebles y dan recomendaciones de mantenimiento, aclaran que son los propietarios los primeros responsables de los arreglos en los edificios.

Pero, algunos de ellos manifiestan que los altos costos y los engorrosos procedimientos burocráticos dificultan la labor. Además, pocos inmuebles cuentan con la fortuna de ser apadrinados por personas capaces de mantenerlos y restaurarlos. Localidades como La Candelaria, Santa Fe y Los Mártires concentran la mayoría de inmuebles patrimoniales y bienes de interés cultural (BIC), pero sobre todo tienen población de estratos 1, 2 y 3 que no puede asumir los gastos. 

El IDPC insiste en haber habilitado diversos mecanismos para hacer posible la recuperación de inmuebles y de monumentos. 

Su director es optimista al afirmar que muchos de estos lugares pueden volver a la vida. “Para mí, el mejor ejemplo de esto es el Museo Nacional: Abrió la noción de que el patrimonio podía ser reciclado bajo usos distintos a los originales y no perderse”. 

Puntualiza que la recuperación es viable y se están gestionando las conexiones entre el sector público y privado para hacerlo aún más posible. 

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