Con una inversión cercana a los 470 mil millones de pesos, este es el proceso de compra de alimentos para estudiantes de colegios oficiales más grande del país.

La alianza Bogotá y Colombia Compra Eficiente (CCE) abre oficialmente el proceso licitatorio para la compra de los 725 mil refrigerios escolares que se entregan diariamente a estudiantes de colegios oficiales de la capital. La adjudicación está prevista para el 25 de junio próximo y tiene un plazo de ejecución de 18 meses.

Esta es la segunda licitación para la compra de alimentos que se abre en el marco del nuevo modelo de contratación del Programa de Alimentación Escolar de Bogotá, el cual fue implementado por el gobierno de Enrique Peñalosa para ofrecer más bienestar a las niñas, niños y jóvenes, y garantizar la transparencia y mayor eficiencia en el gasto público.

El proceso tiene un valor estimado de 470 mil millones de pesos y se realiza a través de la Agencia Nacional de Contratación Pública, Colombia Compra Eficiente (CCE), y su plataforma SECOP (Sistema Electrónico para la Contratación Pública), mediante un Instrumento de Agregación de Demanda (IAD) que promueve mayor competencia y pluralidad de oferentes y mantiene los niveles de calidad e inocuidad exigidos por el Ministerio de Educación Nacional.

“El cambio de modelo en la contratación de nuestro Programa de Alimentación Escolar y el apoyo de Colombia Compra Eficiente en este proceso, nos ha permitido cumplirles a nuestras niñas, niños y jóvenes y ser un ejemplo de calidad, eficiencia y transparencia en el país”, asegura el alcalde Enrique Peñalosa.

Por su parte, Juan David Duque, director de CCE señaló que el proceso de compra de refrigerios en Bogotá es un hito en los programas de alimentación escolar en el país y que en ese sentido están buscando multiplicar el modelo en otras regiones. “En la primera generación del PAE logramos generar economías de escala, mejorar la calidad de los alimentos que llegan a los estudiantes e incrementar el número de proveedores lo cual fortalece la compra pública y blinda el proceso evitando focos de corrupción. Estamos convencidos que para esta nueva versión del PAE vamos a lograr mejorar los estándares, por eso estamos fortaleciendo el proceso de selección”, enfatizó el director.

En este nuevo proceso, Bogotá vinculó, entre junio y diciembre de 2017, a las comunidades educativas del Distrito, con el fin de ampliar y mejorar la oferta de alimentos con nuevos criterios de calidad nutricional. También se realizaron encuestas de aceptabilidad de alimentos en 17 colegios oficiales donde los mismos estudiantes identificaron fortalezas y oportunidades de mejora.

Gracias a estos ejercicios se incorporaron en la licitación 25 alimentos nuevos, como yogur griego, sánduche de roastbeef, galleta de quinua y pan de arroz, para diversificar la oferta de los menús que dispondrá ahora de un total de 79 alimentos de alta calidad que se combinan según las recomendaciones de Ingesta de Energía y Nutrientes del Ministerio de Salud y Protección Social.

Bebida, cereal, fruta y postre componen cada menú que reciben a diario los estudiantes de los colegios oficiales. Las combinaciones de estos elementos se definieron por medio de un estudio técnico donde se identificaron el aporte nutricional, presentación comercial, gramajes y características de cada uno de los productos de la oferta de alimentos.

“Este nuevo Instrumento de Agregación de Demanda prioriza la selección de proveedores con los mejores estándares de calidad nutricional para cada alimento, y garantiza que cumplan con la normatividad sanitaria y planes de manejo ambiental, como la incorporación de empaques amigables con el medio ambiente”, señala la secretaria de Educación, María Victoria Angulo.

PAE de Bogotá: ejemplo de transparencia

El nuevo modelo de contratación de refrigerios escolares de Bogotá es el único en Colombia que cuenta con un acuerdo marco de precios y un instrumento de agregación de demanda. Gracias a esta transformación, el gobierno del alcalde Enrique Peñalosa fue reconocido en 2017 por la organización ‘Open Contracting Partnership de Holanda.

“Esto significa que separamos la compra de alimentos de su almacenamiento, ensamble y distribución para garantizar la especialidad de los oferentes, el aprovechamiento de las economías de escala. Asimismo, eliminar la intermediación entre el productor del alimento para hacer uso más racional y eficiente de los recursos destinados para el programa”, enfatiza el alcalde Peñalosa.

Adicionalmente, con este modelo de contratación la capital estableció controles que impiden prácticas inadecuadas durante los procesos de compra, ensamble y distribución de refrigerios, entre ellos, estudios de mercado, análisis del sector y de costos para garantizar que los precios de los alimentos corresponden a los costos reales en el mercado.

Porque una ciudad educadora es una Bogotá Mejor para Todos.

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